Construcción del Erotismo Pedófilo

ARTÍCULOS

9/26/2020

La pedofilia es un tema tabú, la sociedad no quiere que exista porque junta la sexualidad y la atracción sexual, otro tema tabú, con la infancia, algo de vital importancia, calificado como sagrado para muchas culturas. Pero la pedofilia está ahí, podemos debatir durante horas si los pedófilos lo son por algún trauma infantil o si tienen el cerebro diferente o si simplemente son así de nacimiento, pero lo que no podemos debatir es que existan o no, según datos de Unicef[1], un 10% de los menores de 20 años han experimentado relaciones sexuales forzadas u otros actos sexuales forzados.

La forma actual de enfocar la pederastia en la sociedad tiene una contradicción enorme, por un lado, se les trata de enfermos y trastornados mentales, acusándoles de ser monstruos que carecen de empatía y que violan niños para satisfacer sus deseos más oscuros. Y, sin embargo, en la percepción que se tiene de su enfermedad mental no existe un enfoque de tratamiento y asistencia a su salud mental, el planteamiento es castigar el abuso sexual infantil cuando sucede y el uso de la condena penitenciaria para compensar el daño que hacen a la sociedad. ¿Queremos, como sociedad, que los pederastas se rehabiliten y se reinserten o sólo queremos encerrarlos? Es una pregunta que la sociedad debería encarar y solucionar.

A la inmensa mayoría de la sociedad le gustaría que no hubiese que hablar de este tema porque no existiese. Nos gustaría que nadie nunca jamás incluyese a un menor en su espectro de atracción sexual y que las relaciones sexuales fuesen entre iguales y siempre consensuadas. Debemos quitarnos la venda de los ojos cuanto antes y pasar el mal trago de asumir que la pedofilia existe y ha existido siempre, hay personas que sienten atracción sexual por menores, existen y están viviendo en sociedad con nosotros[2].

Por este motivo, y por la dificultad de visibilizarse de la población pedófila, existen pocos estudios y más incógnitas que respuestas a la hora de abordar este tema. La idea preconcebida por la sociedad es que existe un proceso escalonado como en la adicción y el consumo de drogas, nos es más fácil entender que sea así, que un pedófilo, tras desarrollar su atracción por menores, siga un camino en el que comience a demandar contenido pederasta, compre pornografía infantil y, finalmente, termine abusando de un menor. Pero no es así.

Por un lado, no todos los pedófilos dan el paso de abusar de un menor o de consumir pornografía infantil. La mayoría de los encuestados para este trabajo se consideran NOMAP (No Offense Minor Attracted Person) y argumentan que no existen motivos para condenar su atracción sexual, puesto que ellos no la han elegido y, dado que no han abusado de ningún menor ni han cometido ninguna ilegalidad, deben ser respetados y aceptados como personas[3]. Existe un consenso bastante extendido en este grupo sobre que un menor no puede consentir sexualmente y defiende una postura libre de interactuación de cualquier tipo[4].

Aproximadamente la mitad de los condenados por abuso sexual infantil no son pedófilos, son abusadores sexuales que abusaron de un menor porque tenían la oportunidad de hacerlo, porque tenían un acceso más fácil al sexo con él o porque estaban bajo los efectos del alcohol o las drogas[5]. Es decir, la característica principal de los abusadores sexuales es que abusan sexualmente de otra persona de la que pueden hacerlo, por esto, hay muchos abusadores sexuales que encuentran facilidad a la hora de abusar de un menor (por existir una relación de poder, por la facilidad de poder convencer a un menor o por la menor dificultad que existe en la violencia que puedan ejercer) y es este el principal motivo que les lleva a ejecutar el abuso.

Además, hay diversos motivos por los que una persona consume pornografía infantil[6], obviamente muchos son pedófilos que satisfacen su atracción sexual con este contenido, pero también existen otros casos. Algunas personas descargan este contenido simplemente por la curiosidad de visualizarlo y el morbo de acceder a un contenido prohibido. Otras personas, en cambio, tienen un interés sexual sin ser pedófilos, ya que les sirve para completar un patrón más amplio de consumo de pornografía, motivado por el morbo o la búsqueda de nuevas sensaciones. También, algunos detenidos por posesión de pornografía infantil son simplemente productores o comercializadores de este contenido, no lo consumen ni lo encuentran interesante, pero lo crean o distribuyen por un interés económico.

Por último, la mayoría de los detenidos por posesión de pornografía infantil no habían abusado de ningún menor, esto nos puede hacer pensar que la relación entre consumo de pornografía infantil y el abuso infantil no es tan directa como mayoritariamente se cree. Es decir, muchos abusadores sexuales infantiles no habían consumido pornografía infantil antes de realizar el abuso, y muchos consumidores de pornografía infantil nunca dan el paso de abusar de un menor.

Con esto, nos quedaría un esquema del siguiente modo[7]:

Diversos estudios han encontrado relación entre pedofilia y el haber sufrido violencia infantil[8] (sea sexual o no), desarrollando además otros trastornos. Esto es importante, aunque la mayoría de estos estudios seleccionan su muestra entre pederastas que han sido condenados por abuso sexual infantil, por lo que es bastante común estudiar la pedofilia desde la mente de los abusadores sexuales infantiles, lo cual conlleva una correlación entre pederastia y pedofilia. Es decir, sabemos que no todos los abusadores sexuales infantiles son pedófilos ni que todos los pedófilos son abusadores sexuales infantiles, por lo que las conclusiones a las que se pueden llegar en muchos estudios son acotadas a la muestra de abusadores sexuales infantiles, y no de pedófilos no pederastas. Mientras no tengamos estudios más amplios que usen grupos de población pedófila general (sean exclusivos o no), no podremos concluir si la pedofilia realmente es fruto de una comorbilidad en la mayoría de los casos o no.

Otros estudios realizados sobre pedófilos llegan a conclusiones sobre diferencias físicas en el cerebro[9], concluyendo que tiene un volumen de materia gris inferior en el cuerpo estriado ventral, la corteza orbitofrontal y el cerebelo, defectos sutiles de la amígdala derecha, una densidad significativamente menor en grandes extensiones del fascículo occipitofrontal superior y en el fascículo arqueado del hemisferio derecho, un CI entre 10 y 15 puntos menor que la media, incluso una tendencia a la zurdera: entre un 30% y un 35% de los pedófilos son zurdos (siendo un 10% de la población zurda de media).

Estos estudios, aunque son interesantes, no son tan concluyentes como podríamos esperar, dado que no sabemos si las vivencias comunes que tiene un pedófilo en su desarrollo hacen que el cerebro se moldee de una forma común, o si una persona que nace con esas diferencias desarrolla siempre una atracción por menores. Sea como sea, me parece que el punto interesante aquí es que, como sociedad, debemos normalizar la pedofilia, y no me refiero a naturalizar que existan relaciones desiguales entre adultos y menores, las relaciones sexuales no consentidas siempre deben ser condenadas y la edad mínima de consentimiento sexual es una herramienta importante de la sociedad que no sólo no perjudica a los menores, sino que les protege. Por normalizar me refiero a que debemos aceptar, como sociedad, que existen pedófilos, que ellos no eligen su atracción sexual, que, aunque los motivos que puedan darse para desarrollar esta atracción sean diversos y poco claros, la pedofilia existe y debemos ser claros con la respuesta social que le debemos dar.

Actualmente, los pedófilos no tienen referencias ni información suficiente cuando desarrollan su atracción sexual, es difícil generalizar puesto que no hay estudios claros, pero muchos relatos muestran que no entienden lo que les pasa y se consideran monstruos, dado que la sociedad ve a los pedófilos (incluso a los no abusadores) como monstruos[10], como personas insanas que no deberían convivir en sociedad. El estigma es tan grande que la mayoría tienen problemas para encontrar ayuda profesional y les supone un reto aceptarse y tener una sexualidad sana[11].

Muchos pedófilos no necesitan una terapia enfocada a controlar los actos derivados de su atracción puesto que no los tienen, tienen fantasías con menores, pero son perfectamente conscientes de que los niños no pueden consentir y nunca han abusado ni abusarán de un niño. Igual que un zoófilo no siempre abusa de animales o un necrófilo no siempre asaltará un cementerio, existen personas que no se plantean pasar de la fantasía a la realidad con respecto al abuso sexual infantil. Las fantasías son fantasías, y está claro que no hay que sentirse mal por ellas, sean cuales sean. Odile Versschoot (psicóloga clínica) afirma que no hay conexión entre la fantasía y el abuso infantil y que los que abusan de niños son muy pocos de todos los que alguna vez tuvieron fantasías pedófilas en su cabeza[12].

Sin embargo, el acceso a terapia tiene la complicación añadida de la comunicación obligatoria y de la inclusión en la lista de abusadores sexuales, pese a que no hayan realizado ningún abuso real. Hay situaciones y países en las que un pedófilo es incluido en esta lista directamente[13], con las complicaciones que esto puede generar[14]. Por ejemplo, en Estados Unidos, esta lista es pública y accesible, no sólo por nombre, sino también por ubicación, pudiendo encontrar personas que vivan cerca de una dirección[15]. En muchos lugares se utiliza para localizar pedófilos, acosarles y hacerles abandonar su domicilio, colocando señales de “Pedophile free zones within city limits” (zona libre de pedófilos dentro de los límites de la ciudad) cuando la ciudad no tiene ninguno cerca[16].

El rechazo social hacia los pederastas que ya han cumplido su condena es una traba para su reinserción, como también sostiene Inge Schilperoord[17] (psicóloga forense especializada en tratar con pederastas y autora del libro “No Volverá a Pasar” que narra el conflicto que sufre un pedófilo en el que se inspiró), el aislamiento al que la sociedad somete a los pederastas les lleva a amargarse, a enfurecerse y a reincidir[18].

Por último, socialmente tenemos un problema a la hora de reinsertar a los condenados por abuso sexual infantil, parece que los pederastas pertenecen al grupo de condenados que no tienen derecho a una segunda oportunidad y que no encajan en el planteamiento de reinsertar a alguien para que pueda convivir de nuevo en sociedad. Sabemos que un pedófilo no se puede “curar”[19] y que la reincidencia en casos de pederastia es alta, pero, como sociedad, nuestro planteamiento no puede ser mirar para otro lado esperando a que un pederasta vuelva a actuar tras cumplir su condena como castigo. Si el sistema penitenciario está enfocado a que las personas que han delinquido se reinserten, debemos hacer que esta reinserción sea una realidad, y si la realidad es que no queremos que un pedófilo se reinserte, debemos plantearnos qué solución damos a un abusador sexual infantil, porque está claro que el planteamiento actual es hipócrita y no funciona como se espera.

Creo que el objetivo más claro que debemos fijar como sociedad es conseguir que un pedófilo no abuse y un pederasta no vuelva a abusar. Hay que hacer que todos los movimientos vayan orientados a este objetivo. Más adelante, debemos invertir en analizar las causas de esta construcción erótica y ser capaces de prevenir cualquier situación de riesgo. Es de vital importancia que cualquier persona que necesite acceso a tratamiento para tener salud psicológica lo encuentre, y los pedófilos no pueden ser una excepción. Necesitamos hablar sin tapujos de este tema y que se normalice el que una persona pedófila acuda a buscar ayuda profesional que le ayude principalmente a no cometer ningún acto de abuso sexual infantil y, secundariamente, a llevar una vida sexual sana en conjunto con una salud mental acorde.

[1] Violencia contra los niños: Ocultos a Plena Luz:

https://www.unicef.es/noticia/violencia-contra-los-ninos-nuevo-informe-ocultos-plena-luz

[2] Según Michael Seto, entre un 1% y un 5% de la población podría sentir atracción sexual por menores de edad, siendo un 2% los que sentirían atracción sexual por prepubescentes:

Pedophilia and Sexual Offending Against Children: https://www.apa.org/pubs/books/4317491

James Cantor estima que entre un 0,5% y un 1% de la población podría sentir atracción sexual por prepubescentes:

How many men are paedophiles? https://www.bbc.com/news/magazine-28526106

[3] LGBTQ+… And Pedophiles? https://aboutpedophilia.com/2018/08/31/lgbtq-and-pedophiles/

[4] Why pro-contact pedophile arguments are bullshit (by a pedophile):

https://aboutpedophilia.com/2018/09/07/why-pro-contact-pedophile-arguments-are-bullshit-by-a-pedophile/

[5] Michael C. Seto. “Pedophilia and Sexual Offending Against Children: Theory, Assessment, and Intervention”:

https://www.apa.org/pubs/books/4317491?tab=1

[6] Informe de Consumidores de Pornografía Infantil:

https://ccff.icfs.es/wp-content/uploads/2017/03/Informe_Consumidores-pornografia-infantil.pdf

[7] Porcentajes obtenidos de Proyecto CPORT España: Perfil del Detenido por Delitos Relativos a la Pornografía Infantil (Virginia Soldino Garmendia y Enrique J. Carbonell Vayá):

http://www.interior.gob.es/documents/642317/1203227/Perfil_del_detenido_por_delitos_pornografia_infantil_126191414_web.pdf

[8] Does sexual abuse in childhood cause pedophilia: an exploratory study: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/2082860/

[9] James Cantor: Cerebral white matter deficiencies in pedophilic men:

http://www.jamescantor.org/uploads/6/2/9/3/62939641/cantor_et_al.__2008__pedo_mri.pdf

[10] Do You Know What A MAP Is? I Just Found Out And Now I’m Warning Friends:

https://medium.com/@Phaylen/do-you-know-what-a-map-is-i-just-found-out-and-now-im-warning-friends-dfd48f0ffded

[11] Soy pedófilo, busco ayuda: https://elpais.com/politica/2014/11/14/actualidad/1415983421_145150.html

[12] Pedo.Help. Pedofilia: Comprensión para una mejor protección: https://youtu.be/OSlbanIPoQQ

[13] Mandatory Reporting Legislation in the United States, Canada, and Australia: A Cross-Jurisdictional Review of Key Features, Differences, and Issues: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18174348/

[14] Mandatory Reporting: the benefits, difficulties and drawbacks:

https://aoadvocates.com/blog/2013/12/12/mandatory-reporting-the-benefits-difficulties-and-drawbacks

[15] Sex Offender Registry Websites: https://www.fbi.gov/scams-and-safety/sex-offender-registry

[16] Are Pedophile-Free Zones Constitutional? The Issues that They May Raise:

https://supreme.findlaw.com/legal-commentary/are-pedophile-free-zones-constitutional-the-issues-that-they-may-raise.html

[17] Nadie sabe por qué hay adultos que se enamoran de niños:

https://www.lavanguardia.com/cultura/20180221/44940163483/entrevista-inge-schilperoord-no-volvera-a-pasar.html

[18] Una mujer en la mente de un pedófilo:

https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20180312/inge-schilperoord-novela-pederastia-no-volvera-pasar-6661138

[19] Can Pedophiles Change? https://link.springer.com/article/10.1007/s11930-018-0165-2

Este artículo fue escrito para el número 138 de la revista de la Fundación Sexpol.

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